TEGUCIGALPA, HONDURAS.- La vida cotidiana en la ciudad se desarrolla entre el bullicio de automóviles, industrias, edificios, bulevares y calles cubiertas de cemento que dificultan el crecimiento de un árbol o arbusto. Sin embargo, la Madre Naturaleza desarrolla su propio mecanismo de resistencia, de tal manera que ante los ojos de cualquier capitalino aún se puede observar pisos Árboles frondosos nativos del lugar, altamente adaptables y elásticos a los cambios alterados provocados por el hombre.

Esto todavía da esperanza para que las generaciones puedan ver la flora y la fauna en Tegucigalpa y sus alrededores, según información del Instituto de Conservación Forestal (CIF) dice que el Distrito Central aún conserva una larga lista de plantas endémicas, incluso más que el bosque nuboso del Parque Nacional La Tigra.

El valle de Tegucigalpa cuenta con un total de 21 plantas nativas que, a pesar de la urbanización Se niegan a morir entre cemento y aire contaminado. Entre las especies nativas del Distrito Central se menciona la colubrina hondurensis, un árbol de cinco centímetros que crece en la zona de Suyapa, principalmente en Triquilapa. Asimismo, se abrevia laatelea, planta que también crece en Triquilapa. Además, algunas especies de orquídeas, de la familia agavacaceae, entre ellas las comúnmente conocidas como pata de elefante.

La capital, con poca disponibilidad de suelo para construir viviendas

El biólogo Carlos Mejía expresó que “lo importante de estas especies es que son únicas en el mundo, son prácticamente tesoros naturales que tiene cada país”. El exprofesor de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) también consideró que “sí, aquí en Tegucigalpa hay 21 plantas endémicas, ese es un dato que todo el mundo tiene que saber: el tendero, el ama de casa y el profesional”. .

Las plantas endémicas se consideran únicas en el mundo, ya que no se encuentran en ningún otro lugar. “Por eso cualquier persona tiene derecho a ser informada para poder protegerla porque de repente tiene una de esas especies en el patio de su casa y ni siquiera se da cuenta”, afirmó el experto.

El Departamento de Fauna Silvestre del ICF, por su parte, advirtió que se debe promover la sensibilización en materia de denuncias, aumentar los patrullajes, desarrollar proyectos de conservación y fomento del empleo, prevenir el cambio de uso del suelo e informar a la población sobre la importancia de estas especies y su conservación.

Bosque seco

Según información del ICF, estas plantas endémicas se encuentran en la zona subtropical seca que está conformada por sólo cinco valles en el país: Tegucigalpa (cuenca alta del río Choluteca), Comayagua, Otoro, Talanga y Oropolí. De ellas, la zona más importante y mejor conservada es Tegucigalpa.

Se estima que la superficie original de este tipo de bosque en 1961 era de 159 mil hectáreas, sin embargo, para el año 2001 sólo se encontraban en el país alrededor de 2.000 hectáreas, resultando en una pérdida del 98,8%, situación que ha pasado desapercibida. El bosque seco subtropical es el primero del país que está a punto de desaparecer, ya que la mayoría está críticamente amenazado por la ocupación de su hábitat para la urbanización, los cultivos y la ganadería.

Siete joyas patrimoniales son testigos del desarrollo de la Capital

Luis Soliz, ministro del ICF, indicó que Tegucigalpa cuenta con áreas naturales que aún se conservan. Dijo que una de las peores amenazas que enfrentan estos ecosistemas son las poblaciones urbanas. Por otro lado, el gerente de la Unidad de Manejo Ambiental (UGA), Edwin Sánchez, se refirió a la fauna hondureña, pero lamentó que no tengan un estudio sobre el número total de especies: “Estamos tratando de buscar a alguien que nos ayude a nosotros.» hacer eso, pero primero tenemos que identificar una organización que nos pueda financiar”, mencionó.